jueves, 14 de junio de 2007

EL HOMBRE QUE PERDIÓ SU NOMBRE

Aquel hombre había perdido su nombre. Tiempo atrás, había mirado su esencia y la había comparado con los demás. Se había visto extraño, diferente, único, y se había despreciado por ello. Había deseado convertir su existencia en una más entre aquellas que pasean en la misma dirección, y no ser aquel que sufre por ir contracorriente. Y ahora, que lo había logrado, que formaba parte del resto del hormiguero y se reconfortaba en el rebullir de la masa de insustanciales marionetas bailando al son de los demás, ahora que por fin había hecho realidad su sueño, pierde su nombre.

Cuando los restos de algo inquisitivo en su interior resuenan con la pregunta “¿quién soy?”, no sabe responder. Se limita a mirar a su alrededor y decir: “uno de los demás”.

Aquel hombre, que había tenido dentro algo único, inimitable que había renunciado a poseerlo, y lo había quemado en la calidez del fuego comunal; aquel hombre que, queriendo no caer, se habrá apoyado en los hombros de los demás; aquel hombre que, harto de preguntar y no saber responder, había decidido que fueran otros los que lo hicieran por él, sentía ahora el frío de una soledad.

Pero no era este el frío que caló su ser cuando era diferente, sino el frío que se escapa entre los cuerpos de los demás, se escabulle por los huecos de la telaraña de hombres semejantes y penetra entre las ropas, entra en el hueco desolado del espíritu, y se hace dueño de la tristeza.

Acapara y empapa lo que toca sin oponérsele resistencia, pues el abrigo de lo único, el único abrigo, fue quemado en la hoguera de lo herético, el fuego de lo ortodoxo, fulminando y vaporizando lo que aquel hombre fue.

Antes, cuando tenía nombre, y sentía el frío de lo diferente, tenía siempre cerca el abrigo de lo particular, ronroneando en la pasajera calidez del egocentrismo.

Ahora, que no tiene nombre, ya no sabe dónde buscar aquella prenda, ni a quién preguntar, pues todos le dicen: “No lo sé, pregunta a los demás”.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Escribes un poco mal tío...

J. Sanz dijo...

Bueno, se intentará mejorar, si tienes ideas de como estaría mejor, siempre serán bien recibidas.
Un saludo.

Matthew dijo...

Me gusto la tematica de la esencia, lo cual es importante preservar en este mundo eterno, ya que siempre existe un temor frente a mostrarse como un eso, sino es agrandando a los demás.

http://asociaciondelbuenescribir.blogspot.com/


saludos